martes 26 de febrero de 2008

Congreso en Apuros

martes, 26 de febrero de 2008
Otra vez, por culpa de la parapolítica, el fantasma de la revocatoria ronda al Congreso de la República. La captura el lunes de cinco congresistas para que respondan ante la Corte Suprema de Justicia por presuntos nexos con grupos ilegales, puso nuevamente en entredicho la legitimidad del Legislativo, hasta el punto de que desde varias esquinas se plantea la posibilidad de cerrarlo y volver a convocar a elecciones. Voces que ya se habían escuchado en el reciente pasado, en febrero del año pasado exactamente, cuando apenas comenzaba a destaparse la olla podrida de los vínculos de senadores y representantes con grupos de paramilitares.
Hoy, con 22 congresistas encarcelados y un total de 55 investigados, los vientos de crisis soplan con mucha más fuerza en el Capitolio. Es por eso que se plantean fórmulas de todo tipo para salir del atolladero y tratar de restaurar las maltrechas estructuras que hoy han quedado sosteniendo la política nacional, sobre todo lo que tiene que ver con el Congreso de la República y la cada vez más frágil coalición uribista. Y la fórmula de la revocatoria es una de esas salidas.
Al fin y al cabo, el mismo presidente Álvaro Uribe la utilizó en su primera campaña rumbo a la Casa de Nariño como una de sus banderas y solo meses después de su posesión, en 2002, el entonces ministro del Interior y Justicia Fernando Londoño, dijo que ya no era necesario “cambiar al Legislativo porque se había convertido en un Congreso admirable”. Incluso en algún momento del primer mandato de Uribe, se llegó a decir que desde la misma Casa de Nariño se estaba maquinando la convocatoria a una Asamblea Constituyente, que implicaba la revocatoria del Congreso. Los rumores fueron desmentidos pero ahora nadie puede negar que el ambiente alrededor de los legisladores está cada vez más enrarecido.
Para la presidenta del Senado, Nancy Patricia Gutiérrez, si bien la detención de cinco congresistas más por presuntos nexos con grupos ilegales es una situación lamentable, no se puede desconocer que el fenómeno paramilitar se adentró en todas las estructuras sociales, políticas y económicas del país. "Entonces toda Colombia sería ilegítima", aseguró. "Lo que tenemos que revisar es la manera de hacer elecciones. Por eso es imperante adelantar una reforma electoral y establecer que los partidos cuyos integrantes resulten involucrados y condenados por relaciones con grupos ilegales al margen de la ley, pierdan la curul", agregó Gutiérrez.
Por su parte, para el presidente de la Cámara de Representantes Óscar Arboleda, aunque la detención de congresistas produce trastornos y dificultades en el funcionamiento del Congreso, "Cada quien responde por sus hechos y la institucionalidad tiene que preservarse y continuar". Arboleda cree que hablar de revocatoria es una "improcedencia" y el camino a seguir es que "todos contribuyan" para que la justicia opere "dentro del debido proceso". Sin embargo, al interior del mismo Legislativo se escuchan otras voces como la de la senadora Gina Parody, para quien el hecho de que los que se vean involucrados en parapolítica renuncien a la curul es una jugada que no se debería permitir. "Nosotros tenemos una responsabilidad ante nuestros electores y nuestro juez natural es la Corte.
Hemos visto que en la Fiscalía las investigaciones se dilatan y eso es lo que buscan quienes renuncian a la curul, evadir la Corte Suprema". Parody presentó en la anterior legislatura un proyecto de ley en el que proponía, además de la pérdida de la curul para los partidos cuyos integrantes sean condenados por nexos con grupos ilegales, el tener que devolver el dinero de los anticipos de campaña y el que dichos movimientos políticos no pudieran presentar candidatos en la jurisdicción donde se haya hecho la elección. Sin embargo, la inicitaiva no tuvo respaldo ni siquiera de sus compañeros de partido, la U., y se hundió.
La senadora liberal Piedad Córdoba cree también que el actual Congreso es ilegítimo y que debería cerrar para volver a barajar. "Mancusso habló una vez de que el 35% del Congreso era de los paramilitares y por lo visto tenía razón. Se perdió toda legitimidad y por eso debería volverse a citar a elecciones", enfatizó.
El tema de la legitimidad es precisamente uno de los que más atormenta. Con la detención de algunos legisladores y la renuncia de otros, los reemplazos que han llegado al Congreso son personas que apenas han sacado, en algunos casos, hasta menos de 5.000 votos. La imagen del Congreso ante la opinión pública sigue cayendo. Y para seguir en la moda de las campañas a través de internet, ayer se conoció de una página pro-revocatoria: www.cierrecongresocolombiano.es.tl., aunque sus gestores todavía no dan la cara.
Mientras tanto, en el palacio presidencial guardan silencio y para algunos analistas, no hay que esperar que el presidente Uribe le camine al cierre de un Congreso claramente afín a sus políticas. Falta ver quien más sigue cayendo en la redada de la Corte Suprema y hasta que punto aguantan los cimientos del ya maltrecho poder legislativo.