Publicado por Ramón Brizuela Roque el julio 17, 2009 a las 6:44pm

Si alguien tenía dudas, ya está esclarecido: el golpe de estado en Honduras fue Made in USA.
Las declaraciones, primero, de una funcionaria del gobierno de facto, de que Estado Unidos, ni el Banco Mundial ni los bancos regionales les han corta
do la ayuda, y que la base norteamericana de Palmerola les garantiza logística: estas declaraciones fueron una confirmación de lo que se imaginaba.
Luego se revelaron las visitas de altos funcionarios norteamericanos los días previos y, además, la presencia permanente del Embajador Llorens en la capital hondureña.
Las sospechas se acrecentaron cuando la señora Clinton comenzó a hablar de mediación, y encargaron a un incondicional subordinado, el presidente de Costa Rica.

Oscar Arias comenzó a desempeñar su papel bajo un buen enmascaramiento, hasta que se le ocurrió comenzar a proponer un “gobierno de coalición nacional”, o sea darle el cargo a la víctima: Manuel Zelaya, y el poder a los victimarios: Goriletti y compañía.
Incluso mostraron algunos avances de los pasos que podrían dar, primero eliminaron del gobierno al burro que tantas veces metió la pata al ofender a Obama, con su calificativo de negrito, y luego Micheletti dijo que estaba dispuesto a renunciar con la condición de que Zelaya no regresara.
Por supuesto los analistas tuvieron fallas, no pensaron que Zelaya, hombre de paz, tuviera las agallas que tiene y fuera capaz de desafiarlos, al decidirse a regresar al país.
En la prensa parcializada con los golpistas, exactamente Globovisión, leo hoy: “Estados Unidos se opone a una tentativa de regreso a Honduras del presidente depuesto Manuel Zelaya, estimando que esa iniciativa pondría en riesgo los esfuerzos de mediación que encabeza el presidente costarricense Oscar Arias.
“Una segunda tentativa de regreso de Zelaya "no sería una gran ayuda", declaró un portavoz del Departamento de Estado, Robert Wood.
"El está totalmente al corriente de nuestra posición sobre este tema", agregó el vocero, señalando que Zelaya "lo que debería hacer, es comprometerse plenamente en este proceso (de mediación) y darle tiempo".
¿Saben lo que significa esto?, pues que mañana sábado 18 no se va a resolver nada y el Gobierno de los Estados Unidos, va a culpar a Zelaya del fracaso de una salida política al asunto por sus intentos de regresar a Honduras.
También lo van a culpar de todos los sucesos ocurridos en su país y van a tomar como evidencia su amistad con Hugo Chávez, Rafael Correa, Daniel Ortega, Hugo Morales y hasta Raúl Castro.
Y por último van a decir que se retiran de la mediación y que ellos no pueden aplicar sanciones, porque eso afecta al pueblo hondureño que”no tiene la culpa de lo que está ocurriendo”.
Por si todo fuera poco, entonces encomendarán a sus fuerzas militares Bravo desarrollar programas de “ayuda humanitaria” fuera de su base y…”si siguen las revueltas intervenir para preservar los bienes de norteamericanos y personas vinculadas a ellos, que pudiera ser víctima de extremistas”… Esas personas son los empresarios, los miembros del gobierno de facto y los militares que han asesinado a hondureños y están acobardados, porque temen que les llegue su hora.
El problema está claro, si Zelaya entra en Honduras el pueblo se sublevará y a diferencia de los días anteriores no va a admitir que les disparen a mansalva.
Pero ojo, mucho ojo, a estas alturas la CIA, el Pentágono y la Casa Blanca incluso estarán barajando en que forma eliminar a Zelaya, que dejó de ser un presidente latinoamericano para erigirse en un símbolo de la lucha y los Símbolos son muy peligrosos, porque los pueblos los veneran.
América se va llenado de símbolos, luego dirán que son de la escuela de Fidel Castro y el Che Guevara.